Una vez más la escritura es mi refugio, lugar donde solo escribo aquello que soy incapaz de decir con palabras, intento huir de mi misma más no consigo ser tan rápida, la soledad me alcanza de nuevo, la añoranza de no tener aquello que anhelo, el sentimiento de impotencia ante una vida injusta.
Una vez más doy rienda suelta a aquello que me oprime el alma sin encontrar nada que borre la angustia y la pena que siento dentro de mí misma.
Palabras simples palabras que no consiguen darme la seguridad que necesito, la paz que tanto busco y la libertad que no consigo encontrar, una vez más la soledad es más fuerte que yo, y de nuevo planteo si vale la pena seguir luchando, haciendo oídos sordos a lo que me dice la cabeza y razona el corazón ( como siempre al revés de cómo debería ser).
Hoja en blanco con palabras negras, llanto que no consigue salir y el aroma de una simple rosa que viene a mi recuerdo, el sentir bajo mis pies descalzos, la hierba fresca que tanto anhelo volver a pisar y entre el recuerdo, la lucha y el desdén yo me encuentro en el medio sin saber qué narices puedo hacer, para que en días como estos dejar de sentir lo que siento.
A veces me pregunto cuándo oiré esas palabras que tanto necesito oír y que nunca son pronunciadas, voz de un sentimiento que permanece callado y oculto, sembrando así la duda entre si es real o imaginario.

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