viernes, 26 de agosto de 2011

El Perro Fiel



Una pareja de jóvenes tení­an varios años de casados y nunca pudieron tener hijo, para no sentirse solos compraron un cachorro pastor alemán y lo amaron como si fuera su propio hijo.

El cachorro creció hasta convertirse en un hermoso pastor alemán. El perro salvo en mas de una ocasión a la pareja de ser atacadas por ladrones, siempre fue muy fiel, querí­a y  efendí­a a sus dueños contra cualquier peligro.


Luego de siete años de tener al perro, la pareja logro tener el hijo tan ansiado. La pareja estaba muy contenta con su nuevo hijo y disminuyeron las atenciones que tenia con el perro, este se sintió relegado y comenzó a sentir celos del bebe y ya no era el perro cariñoso y fiel que tuvieron durante siete años.

Un dí­a, la pareja dejo al bebe placidamente durmiendo y fueron a la terraza a preparar una carne asada, cual no fue su sorpresa cuando se dirigí­an al cuarto del bebe y ven al perro en el pasillo con la boca ensangrentada, moviéndoles la cola. El dueño del perro pensó lo peor, saco el arma que llevaba y en el acto al mato al perro, corre al cuarto del bebe y encuentra una serpiente degollada... El dueño comienza a llorar y a exclamar...


He matado a mi perro fiel !


Cuantas veces hemos juzgado a las personas, lo que es peor las juzgamos y condenamos, sin investigar a que se debe su comportamiento, cuales son sus pensamientos y sentimientos...

Muchas veces las cosas no son tan malas como parecen sino todo lo contrario. La próxima vez que nos sintamos tentados a juzgar y condenar a alguien, recordemos la historia del perro fiel... Así­ aprenderemos a no levantar falsedades contra una persona hasta el punto de dañar su imagen ante los demás...


Debemos darnos cuenta que los sentimientos de las personas son frágiles y fáciles de dañar, pero difí­cil de sanar...

Reflexión sobre la vida


Preferimos huir en lugar de hacer frente a las cosas, preferimos lo obtenido fácilmente sin darnos cuenta que eso no durará porque tarde o temprano veremos que lo obtenido que no tiene valor alguno.

Valoramos lo material sin pensar que mañana o tras unos instantes podemos perderlo todo, y no queremos darnos cuenta que lo verdaderamente importante no está en lo material.

La vida es la verdadera universidad, siempre y cuando la vivas como piensas y sientes, actuando siempre en consecuencia, sin dejar que nada ni nadie opine y decida por ti.


Nunca dejes que nadie te diga que hacer en tu vida y con quienes debes estar ni abierta ni sutilmente, porque dejarás de tener valía para esas personas y estas gobernarán tu día a día que hay mucha envidia y mala leche por conseguir a través de alguien lo que uno no puede por meritos propios, sea aceptación, confianza, simpatía etc.

La vida solo se vive una vez, no hagas nada que al final te haga pensar ¿ si me hubiese arriesgado que habría pasado ?

Tampoco dejes de vivir los sueños y las ilusiones, sin ellos, la vida no tiene sentido.

Trata de ir siempre de frente, sin vueltas...

No confíes en todos los amigos que te rodean, a veces piensas que es la mejor persona del mundo, y en realidad es un verdadero enemigo que se esconde agazapado esperando el momento.

Anda siempre con la verdad, por más dolorosa que sea, de todas formas vale mucho más que una mentira y la primera siempre acaba por saberse.

Si algún día te sientes solo, y tienes ganas de llorar, hazlo, eso no te hará una persona débil, pero si humana.

Ante cualquier problema; no huyas por miedo a enfrentarlo o busques la solución fuera de ti mismo, escuchando solo aquello que quieres oír, porque ello solo conseguirá que el orgullo y la prepotencia vivan en tu interior y nunca descubrirás tu propia valía como persona y quien te rodea se aprovechará de ti.

Asume tus errores actúa en consecuencia aprende de ellos y pide perdón, eso no es un acto de cobardía o valentía, es un acto de humildad que te hará ser mejor persona, esconder la cabeza debajo el ala como los avestruces solo hará que repitas una y otra vez lo errores y al final te quedarás solo porque nadie confiará en ti ya que habrás dejado a muchas personas heridas.

Eres dueño de tu vida pero si dejas que lo sean quienes te rodean vivirás una mentira que tan solo a ti te perjudica y acabarás teniendo lo que los demás querían que tuvieras y no lo que tu anhelabas o buscabas, porque de haberlo encontrado no te habrás dado cuenta y la vida solo te da una segunda oportunidad pero no una tercera.

La vida es un circo dónde vas, miras y pasas de largo, pero solo tú decides si quieres ser el payaso de ese circo, no permitas que nadie te convierta en lo que realmente no eres.


EL ARBOL DE LA MENTIRA

La Verdad y la Mentira se pusieron a vivir juntas una vez
y, pasado cierto tiempo, la Mentira, que es muy inquieta,
le propuso a la Verdad que plantaran un árbol, para que
les diese fruta y poder disfrutar de su sombra en los días
más calurosos. La Verdad, que no tiene doblez y se
conforma con poco, aceptó la propuesta.

Cuando el árbol estuvo plantado y empezó a crecer frondoso, la Mentira propuso a la Verdad que se lo repartieran entre las dos, cosa que agradó a la Verdad. La Mentira, dándole a entender con razonamientos muy bellos y bien construidos que la raíz mantiene al árbol, le da vida y, por ello, es la mejor parte y la de mayor provecho, aconsejó a la Verdad que se quedara con las raíces, que viven bajo tierra, En tanto,
ella se contentaría con las ramitas que aún habían de salir y vivir por encima de la tierra, lo que sería un gran peligro, pues estarían a merced de los hombres, que podrían cortarlas o pisarlas, cosa que también podrían hacer los animales y las aves. Además, le dijo que los grandes calores podrían secarlas, y quemarlas los grandes fríos; por el contrario, las raíces no estarían expuestas a estos peligros.

Al oír la Verdad todas estas razones, como es bastante crédula, muy confiada y no tiene malicia alguna, se dejó convencer por su compañera la Mentira; creyò que era verdad lo que le decía.

La Verdad se metió bajo tierra para vivir, pues allí estaban las raíces, que ella había elegido, y la Mentira permaneció encima de la tierra, con los hombres y los demás seres vivos.
Y como la Mentira es muy lisonjera, en poco tiempo se ganó la admiración de la gente, porque su árbol comenzó a crecer y a echar grandes ramas y hojas que daban fresca sombra; también nacieron en el árbol flores muy hermosas, de muchos colores.

Al ver un árbol tan hermoso, muchas personas empezaron a reunirse junto a él muy contentas; gozaban de su sombra y de sus flores; la mayoría de la gente permanecía allí, e incluso quienes vivían lejos se recomendaban el árbol de la Mentira por su alegría, sosiego y sombra fresca.


Así, la Mentira se sentía muy honrada y era muy considerada por quienes buscaban siempre su compañía: al que menos se acercaba a ella y menos sabía de sus artes, todos lo despreciaban, e incluso él mismo se descalificaba.

Mientras esto le ocurría a la Mentira, que se sentía muy feliz, la triste y despreciada Verdad estaba escondida bajo la tierra, sin que nadie supiera de ella ni quisiera ir a buscarla. Viendo la Verdad que no tenía con qué alimentarse, sino con las raíces de aquel árbol que la Mentira le aconsejó tomar como suyas, y a falta de otro alimento, se puso a roer y a cortar para su sustento las raíces del árbol de la Mentira. Aunque el árbol tenía ramas gruesas, hojas muy anchas que daban mucha sombra y flores de colores muy alegres, antes de que llegase a dar su fruto fueron cortadas todas sus raíces, pues tuvo que comérselas la Verdad.

Cuando las raíces desaparecieron, la Mentira estaba a la sombra de su árbol con todas las personas que aprendían sus artimañas, se levantó viento y movió el árbol que, como no tenía raíces, muy facilmente cayó derribado sobre la Mentira, a la que hirió y quebró muchos huesos, así como a sus acompañantes, quienes resultaron malheridos.

Entonces, por el vacío que había dejado el tronco, salió la Verdad, que estaba escondida, y cuando llegó a la superficie vio que la Mentira y todos los que la acompañaban estaban muy maltrechos. Habían recibido gran daño por haber seguido el camino de la Mentira.

La Mentira tiene ramas muy grandes y sus flores, que son sus palabras, pensamientos o halagos, son muy agradables y gustan mucho, pero son efímeros y nunca llegan a dar buenos frutos.

A quienes usen de los halagos y engaños de la mentira, evitalos cuanto puedas, porque cuando se encuentren más confiados, les sucederá como al árbol de la Mentira y a quienes se cobijaron bajo él.

Aunque muchas veces en nuestros tiempos la verdad sea menospreciada, abrazate a ella. La verdad siempre te hará libre.